MARCO LEGAL AL MOMENTO DE MATERIALIZAR UN PROYECTO

Cuando egresamos de la carrera creemos saber mucho y queremos comernos al mundo. Algunos entran a trabajar en algún despacho, otros se incorporan al sector público y otros pocos establecen su propia oficina. En cualquiera de las 3 situaciones se presenta el caso de que nunca nadie nos enseñó a negociar nuestro horario, salario, vacaciones y mucho menos los días feriados ni las horas extra que ciertos proyectos llegan a requerir.
Este tema es bastante amplio pero si tú eres de los que está por realizar un proyecto por tu cuenta o con tu empresa propia lo primero que deberías de saber es que para materializar un proyecto, celebrar un contrato de prestación de servicios, resulta básico. Es la manera de darle certeza a tu trabajo con tu cliente y lo mejor es que es un recurso transparente y legal en donde ambas partes tienen la certeza de que cumplirán en tiempo y forma establecido por escrito.
De acuerdo con el artículo 1792 del Código Civil Federal un contrato es un convenio y un convenio es: “el acuerdo de dos o más personas para crear, transferir, modificar o extinguir obligaciones”
Existen cuatro clasificaciones de contrato: Civiles, Mercantiles, Laborables y Administrativos.
Para que puedas hacer un muy buen contrato por proyecto y que puedas ir desarrollándolos acorde a especificaciones lo ideal es que te asesores con una abogada o abogado con especialidad en materia civil, mercantil, laboral o administrativa según el tipo de obra que estés por realizar o concursar y juntos puedan trabajar estos temas sin embargo, desde mi experiencia como arquitecta ejerciendo en el medio de la construcción, escribo algunas generalidades que deberás tomar en cuenta para poder estructurarlos: Definir si llevarás el proyecto por precios unitarios, precio alzado o por administración, lugar y fecha de donde se está llevando a cabo la firma del contrato, lugar y fecha de donde se estará llevando a cabo la prestación de servicios, nombres de las partes involucradas, especificaciones de equipos que se utilizarán en obra, especificaciones del material, especificaciones de acabados, aseguranzas de los trabajadores, equipos de seguridad requeridos para el tipo de proyecto, sindicato en el que estará registrada la obra, tipo de obra a realizar, fechas de entrega, monto total de tu retribución, impuestos correspondientes, director responsable de obra que estará a cargo, alcances del proyecto, costos generados por cambios que el cliente haga al proyecto durante el desarrollo del mismo, especificar quien será la persona encargada de la tramitología, anexo de los renders para que haya constancia de los alcances pactados, calendario de obra, clausulas de cómo contratista te harás responsable de las variaciones y los vicios que pueda tener la obra, garantías que ofrecerás al término de la obra y por último pero no menos importante finiquitos correspondientes.

 

Ahora que has leído estas líneas seguramente estarás pensando lo que se pudo haber prevenido en ciertos proyectos de haber hecho un contrato al inicio de tus actividades ¿Qué es lo que un contrato bien estructurado pudo haber hecho por ti? ¡Platícanos!
La retroalimentación de profesionistas del mismo ramo nos ayuda a mejorar a todos.

 

Redactado por:

Arq. Andrea Carrera

 

 

Las huellas que dejamos a nuestro paso

Desde el día en que nacemos comenzamos a producir una serie de desechos y así es como generamos una demanda de consumo de todo tipo al mismo tiempo en que producimos basura. Iniciamos con los pañales, los botes de leche, los biberones, los juguetes, las loncheras, la plastilina, los crayones. Seguimos con nuestras envolturas del lunch, nuestras fiestas infantiles, las envolturas de regalo, los disfraces, los proyectos escolares, los libros de cada año, los uniformes conforme aumentábamos la estatura y ¿por qué no? también la circunferencia, las huellas que dejamos en nuestros destinos vacacionales, la fogata que hicimos con amigos aquel fin de semana, la mascota a la que adoptamos y ahora hay que alimentar, bañar y en algunos casos vestir. A esto le podemos añadir los baños que tomamos a diario, la comida que consumimos, la energía que necesitamos para el óptimo funcionamiento de nuestros aparatos eléctricos y los desplazamientos que hacemos por aire, mar y tierra. A esta lista aún le hacen falta actividades propias de las etapas de nuestra vida y la descripción de actividades previas por las que tuvieron que pasar las materias primas de los productos que consumimos y sin embargo el solo leerla pudo resultar agotadora.

De acuerdo con los datos de Waste Atlas (http://www.atlas.d-waste.com/) que presenta mediante la cartografía, de manera muy ordenada y limpia, información certera de lo que vivimos actualmente en el mundo; cotejada con la información de la SEMARNAT, un mexicano genera alrededor de 300 kilos de basura al año de la cual solo el 11% se llega a reciclar. No perdamos de vista que los desechos se clasifican principalmente en cuatro grupos: orgánicos, inorgánicos, no reciclables y manejo especial.
Hace un tiempo, tuve que visitar a un médico y realicé un ejercicio muy interesante junto con él. El ejercicio consistía en supervisar activamente todos y cada uno de los alimentos que consumía durante el día. Estos tenían que ser ricos en vitaminas y no en calorías vacías, debía de poner todo lo que estuviera fuera de mi programa de alimentación en bolsas de plástico transparentes así que antes de comerme esas galletas, cacahuates, chicles y todo lo que estuviera fuera de mi programa de alimentación pero que continuamente aparecían en mis juntas de trabajo me detenía un momento, respiraba y lo guardaba en la bolsita. Al final de la semana era increíble todo lo que había recolectado durante esos días. Era irreal la cantidad de comida que había acumulado, pero aún más increíble era la cantidad de envolturas que, cada una de las cosas dentro de esas bolsitas transparentes, contenía.

Este ejercicio me ayudó a poner en perspectiva todo aquello que de manera automática y compulsiva realizaba y que no me llevaba a ningún lado, por el contrario, me dejaba estancada caminando en la misma rueda de hámster a la que había estado acostumbrada durante años. Esta historia personal es un ejemplo en categoría micro, pero en categoría macro, serían todas aquellas acciones que realizamos a diario los millones de habitantes del mundo y que generamos una huella de desechos impresionante he ahí la importancia de reciclar, concientizar, reutilizar y darle una segunda vida a lo que pueda seguir siendo utilizado pese al cambio de dueño.

El poder de las acciones conscientes, el empeño en ser un mejor ciudadano y de la autodisciplina es impresionante, hace que cosas muy buenas nos sucedan y nos acompañen durante años.
Hoy puedo decir que tengo una vida más consciente, equilibrada y feliz que espero seguir conservando muchos años más.
El mejorar nuestro estilo y ritmo de vida también tiene que ver con el entorno en el que convivimos y el darnos cuenta de que los recursos naturales son limitados ¿Qué acciones estás dispuesto a realizar para llevar una vida con más conciencia y que además sea sostenible?

 

Redactado por:

Arq. Andrea Carrera

SMART CITY

La evolución de la economía mundial nos ha llevado a realizar diversos cambios desde la manera en que negociamos y empleamos nuestro tiempo hasta la manera en que organizamos nuestras ciudades.
El concepto de “Smart City” o “Ciudad Inteligente” no es nada nuevo sin embargo los esfuerzos organizados para esta transición sí lo son pues engloba una filosofía de vida nueva con un proceso de desarrollo, sensibilización, formación y nuevas formas de entender el espacio donde vivimos y trabajamos pues con las nuevas implementaciones somos capaces de gestionar los recursos a nuestro alcance, las fuentes de energía, la mejora de los servicios que engloba aspectos sociales, técnicos, políticos y funcionales.

Leonardo da Vinci, alrededor del año 1400, comenzó una serie de estudios sobre planificación urbana derivada de la peste negra, mediante las propuestas y trazados de da Vinci comenzamos a visualizar cómo un modelo de ciudad planificada e higiénica podía ser enteramente habitable. Los conceptos de desarrollo sostenible en un principio estaban ligados a una crítica feroz hacia los límites del crecimiento capitalista que no tomaba en cuenta los recursos no renovables del planeta como lo presenta el Club de Roma en 1972 y el Informe Brundtland en 1987. La información contenida en estos documentos y la madurez proporcional de los años de observación, implementación y ajuste derivaron en 4 aspectos clave para la definición de Ciudad Inteligente: comunicaciones, medio ambiente, transparencia política y socialización.

Es tanta la información que en los últimos años se ha manejado alrededor de las Ciudades Inteligentes que es necesario señalar lo que no es: No es una ciudad totalmente tecnificada que anule la voluntad humana, no descuida el desarrollo económico, social y cultural al contario lo integra más que nunca, no significa que la población anule el contacto humano, no todo está automatizado o robotizado. De acuerdo a un estudio realizado por las Naciones Unidas, a través de IBM Institute for Business Value, se calcula que las ciudades consumen el 75% de los recursos y de la energía mundial; estas mismas producen el 80% de los gases que ocasionan el efecto invernadero y todo esto se genera en tan solo el 2% del territorio mundial total.

No existe un modelo único para que una ciudad se convierta en ciudad inteligente pues depende de las necesidades y particularidades de cada una, sin embargo, sí existen los parámetros básicos con los que las ciudades tienen que trabajar para tener las métricas óptimas y puedan lograr su objetivo. Estos son: economía, gobierno, ciudadanía, entorno, calidad de vida y movilidad. Una ciudad inteligente tendría que ser capaz de gestionar sus recursos y suministros de energía de una manera impecable para que sus ciudadanos puedan elevar su calidad de vida en un entorno óptimo. En una ciudad inteligente hay servicios que se centran en la creación de valores, conocimientos y conciencia y no en precisamente la incorporación de complejos sistemas tecnológicos. Los ciudadanos, los organismos públicos, las empresas privadas, y el medio ambiente ven mejorados los servicios que les proporciona la ciudad.

Una herramienta que nos proporciona una estimación de la prosperidad de una ciudad es el indicador CPI (City Prosperity Index). Sus métricas las arroja basadas en cinco elementos: productividad, desarrollo de infraestructuras, calidad de vida, equidad e inclusión social y sostenibilidad ambiental. Es importante señalar que el desarrollo de una Smart City está condicionado a factores financieros y sociales que facilitan o dificultan su implementación. Las políticas públicas de impulso son esenciales para que los poderes locales se concienticen de la necesidad de articular un modelo de Smart City en su ciudad es por eso que un modelo de colaboración entre el sector público y el sector privado que engloba diferentes formas de participación, es cada vez más necesario ya que en la mayoría de los casos, ha dado resultados exitosos.

 

Redactado por:
Arq. Andrea Carrera

Economía Circular y la importancia de extender el tiempo de vida

Globalmente estamos experimentando la epidemia del fenómeno “fast food”, “fast clothes” en resumen “fast life”. Estamos sumergidos en un sistema económico que se mueve muy rápido y en un entorno en donde la información se modifica y propaga ágilmente a cada segundo. Lo mismo sucede con otro tipo de industrias como la del vestir, del calzado y la alimenticia.
Los recursos naturales con los que contamos actualmente son limitados y distintas organizaciones mundiales nos han estado informando año con año sobre cómo vamos en materia de aprovechamiento de los mismos.

La economía circular es la manera que tenemos de clasificar al conjunto de acciones que hacen que podamos extender el tiempo de vida de los productos a través del consumo responsable. Esta práctica implica reutilizar, reciclar, compartir, alquilar y reparar los bienes a nuestro alcance reduciendo así la presión sobre el medioambiente teniendo efectos positivos en los ecosistemas, la biodiversidad y la salud de la población.

Más de alguno desde que estábamos en el kínder venimos escuchando las campañas de “reduce, reutiliza y recicla” pero los números que nos arrojan las métricas nos han demostrado que esos esfuerzos aislados no han sido suficientes para lograr nuestros objetivos.
Si bien esta transición no ha sido fácil necesita que nuestro comportamiento sea congruente y tengamos un consumo responsable en nuestra vida diaria. Los beneficios de cambiar el modelo de consumo que hemos estado llevando al modelo de economía circular nos permite mejorar la producción y suministro de materias primas a la par que eleva la competitividad, la innovación y la tasa de empleos en nuestros entornos. 
Son las pequeñas acciones individuales diarias, las que progresivamente, nos van a llevar a esos grandes cambios económicos y medioambientales en colectivo.

Redactado por:

Arq. Andrea Carrera

twitter: @andreacarrerap

RAZONES POR LAS QUE VALE INVERTIR EN UN ARQUITECTO

Vivimos en un país maravilloso que, si bien nos enorgullecemos de nuestra cultura, nuestras tradiciones y nuestra gastronomía venimos arrastrando una serie de costumbres no muy buenas que son necesarias hacerlas conscientes para romper esas malas prácticas.
Una de ellas es el grandioso dilema de contratar a un arquitecto para el buen inicio, desarrollo y funcionamiento de un proyecto que pasará a ser tangible.

Contratar a un arquitecto tiene muchas ventajas sobre todo si este profesional es llamado a intervenir desde la etapa de planeación de un proyecto. Un arquitecto invierte, en una etapa básica de formación, 5 años de su vida en los cuales aprende a resolver problemas, desarrollar el pensamiento crítico, aportar soluciones, desarrollar su liderazgo, coordinar equipos de trabajo y además es el responsable de anticipar las implicaciones de cada decisión tomada que se verá reflejada en las distintas etapas de la construcción.
Gracias a estos años de formación y a la práctica en la vida diaria que viene años después, el arquitecto se vuelve un profesional indispensable cuando el proyecto que se planea llevar a cabo se quiere hacer de una manera ordenada, con un control de gran precisión en la coordinación del capital humano, el dinero y el tiempo. Debemos entender que al contratar los servicios profesionales de un arquitecto, además de poner al frente de nuestros intereses a la persona correcta, tenemos a un aliado que hará redituable nuestro tiempo y dinero en ese proyecto soñado.

Los arquitectos son profesionales que continuamente se están actualizando, preparando y superando a sí mismos para poder aportar a su comunidad lo mejor de los recursos disponibles.
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Redactado por: 

Arq. Andrea Carrera

twitter: @andreacarrerap