En diversas ocasiones en las que ingresamos a un espacio en el que nunca hemos estado con anterioridad, nuestros recursos cognitivos, se ponen en marcha y podemos relacionar la información almacenada en nuestra cabeza sobre experiencias anteriores al interior de espacios similares y las sensaciones que estos nos producen. Haciendo énfasis en el ámbito habitacional, podemos decir que no es lo mismo llegar a un espacio bien iluminado y bien ventilado en donde hasta el clima favorece a sus habitantes, a estar en un espacio en donde manejan un clima totalmente artificial ya sea porque afuera hace un calor de 50 grados o porque ese punto geográfico maneja bajas temperaturas constantes en donde también existe el factor lluvia y nieve.
En mi caso, hay espacios en distintos puntos geográficos, a los que he ingresado y contienen algunas características espaciales, acomodos y olores que me trasladan a la casa de mis abuelos en la que: pasaba largas temporadas, siempre fui bien recibida, tuve muchas horas de juegos y en mi adolescencia tuve largas jornadas de lectura y retroalimentación. En resumen, en ese espacio fui muy feliz y siempre fue un lugar seguro.

De acuerdo con Robert Gifford, Profesor de Psicología y experto en estudios ambientales (Environmental Studies): rama académica multidisciplinaria dedicada al estudio de la interacción humana con el medio ambiente) la psicología ambiental (environmental psychology) es: “el estudio de las interacciones entre individuos y el espacio físico en donde estos modifican el entorno y a su vez su comportamiento y experiencia se ven afectados por ello”.
Es importante mencionar que el ciclo psicológico de las personas en diversos ambientes comienza con la percepción. James Gibson, psicólogo americano que enfocó su área de estudio a la percepción visual, fue uno de los defensores de la misma como resultado directo de la estimulación proveniente del ambiente, la información que las personas perciben del entorno en el que ya está contenida en patrones de estimulación que no requieren un proceso de reconstrucción e interpretación por parte del observador. Mediante su campo de estudio también forjó el término affordance que se refiere a expresar las posibilidades que el entorno tiene que ofrecerle a un individuo, también se refiere a las características y capacidades de la persona, para realizar esas actividades. El ajuste en el comportamiento, es muy importante, porque las posibilidades del entorno dependen del reconocimiento de la capacidad de movimiento y limitaciones de cada persona. Todas nuestras tomas de decisiones, percepciones y comportamientos tienen una explicación científica.

Los espacios nos arrojan información sobre las personas que los habitan pero también nos dicen mucho de nosotros, quiénes somos realmente y los espacios que han marcado nuestras vidas.

 

Redactado por:

Arq. Andrea Carrera