La creencia popular cuando las personas escuchan que alguien es Arquitecto viene con tres opciones: que esa persona diseña, que esa persona construye ó que esa persona forzosamente se dedica a hacer ambas, además de que esto viene acompañado por el prejuicio de que sino se dedica a construir fracasó como arquitecto pues “¿de qué sirvió haber estudiado tanto tiempo sino es para construir inmuebles de algún tipo?”. Durante nuestros años de formación recibimos entrenamiento para desarrollar habilidades: plásticas, lógico-matemáticas, lingüísticas, espaciales, de análisis crítico, administrativas, sentido de la estética, etc. El campo laboral de un arquitecto es muy amplio sobretodo de aquellos que llegan a especializarse.

Las habilidades antes mencionadas aunadas a los intereses y especializaciones de cada uno dan como resultado que podamos ejercer cómo: Paisajistas, planificadores urbanos, restauradores, Investigadores, Museógrafos, Arquitectos expertos en iluminación, Arquitectos enfocados en desarrollar políticas públicas, arquitectos enfocados a resolver “los días posteriores” en una zona de desastre natural como lo es Shigeru Ban, Arquitectos relacionados con el desarrollo de Inteligencia Artificial enfocados a la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos, existen arquitectos que son artistas plásticos, valuadores de inmuebles, diseñadores textiles, fotógrafos, también los que diseñan mobiliario, algunos más son profesores, escritores e inclusive emprendedores.

Esto no quiere decir que esa persona desaprovechó el tiempo, o que fracasó, o que no supo capitalizar su formación, sino que visto desde la óptica de la necesidad de formar un crecimiento personal y profesional es completamente entendible. Hasta para temas de repostería sirven las habilidades desarrolladas durante nuestra formación. Así es cómo los Arquitectos construimos en diferente escala una profesión más integral.

 

Redactado por:

Arq. Andrea Carrera